04 septiembre 2008

La macabra mansión



En lo alto de la montaña se erige la macabra mansión,

su espiritu funebre asesina la vida circundante,

su apariencia tenebrosa ha condenado miles de almas.



Dicen, que en aquella mansión, hace mucho tiempo,

vivió una joven hermosa,

que se deleitaba con el aroma de unas rojas rosas.

Todas las tardes, salía a su jardín y bailaba extasiada;

ignorando por completo el imborrable tiempo.



En ese entonces, la mansión era la lumbre de la montaña,

era un sitio hermoso y pacifico, hasta que llegó aquel día de luna oscura.

Esa noche, el jardín parecía diferente;

le atraía la idea de poder descansar eternamente sobre él,

ignorando por completo el imborrable tiempo.



Subió lentamente al borde de la ventana.

Sopló el viento del pantano. Oyó los llamados desde Dite

Caminó con ritmo hacia el vacío,

y cayó sin pedir ayuda, en los rosales que cantaban su requiem.

Pensó ignorar el imborrable tiempo.



Su cuerpo y su alma yacían ahora sobre las rosas rojas,

que además eran bañadas por el calor de su vida.



Y así, en la macabra mansión,

aquella joven aún reposa sobre los campos de las flores rojas,

observando noche tras noche el mismo cielo sin luna.

Su muerte ha logrado ignorar el imborrable tiempo