04 septiembre 2008

La macabra mansión



En lo alto de la montaña se erige la macabra mansión,

su espiritu funebre asesina la vida circundante,

su apariencia tenebrosa ha condenado miles de almas.



Dicen, que en aquella mansión, hace mucho tiempo,

vivió una joven hermosa,

que se deleitaba con el aroma de unas rojas rosas.

Todas las tardes, salía a su jardín y bailaba extasiada;

ignorando por completo el imborrable tiempo.



En ese entonces, la mansión era la lumbre de la montaña,

era un sitio hermoso y pacifico, hasta que llegó aquel día de luna oscura.

Esa noche, el jardín parecía diferente;

le atraía la idea de poder descansar eternamente sobre él,

ignorando por completo el imborrable tiempo.



Subió lentamente al borde de la ventana.

Sopló el viento del pantano. Oyó los llamados desde Dite

Caminó con ritmo hacia el vacío,

y cayó sin pedir ayuda, en los rosales que cantaban su requiem.

Pensó ignorar el imborrable tiempo.



Su cuerpo y su alma yacían ahora sobre las rosas rojas,

que además eran bañadas por el calor de su vida.



Y así, en la macabra mansión,

aquella joven aún reposa sobre los campos de las flores rojas,

observando noche tras noche el mismo cielo sin luna.

Su muerte ha logrado ignorar el imborrable tiempo

06 junio 2008

De un sueño imposible. . .

Era de noche. Una noche oscuramente perfecta se alzaba sobre nosotros. Nosotros, por primera vez tan elocuentes, habíamos perdido la timidez, pero aún así nunca podría decirte lo que sentía. Miradas revelantes de una larga espera. Nuestra caminata, tan interminable pero tan efímera. Mi corazón latía con fuerza, tus ojos iluminaban los míos; me sonrojé.
En algún momento miré al cielo, y pude contemplar la belleza de un modelo irreal pasado: las estrellas y los planetas giraban alrededor nuestro. Te miré, respiré profundamente y te dije -Te dedico este cielo-
Me sonreíste, te había regalado un tú en medio de nuestra conversación tan pálidamente seria. Te acercaste a mí. Aún bajo el efecto de hipnos sentí mi corazón palpitar aceleradamente. Nos besamos, pero no fue cualquier beso; fue perfecto. Las estrellas sobre nuestras cabezas, y tan dulcemente concentrados en lo que sentimos nos tomamos de la mano, y caminamos bajo los puentes.

03 junio 2008

Chronica infernae : Rebellion

Era un día brillante en el cielo. Los coros se habían dispuesto a cantar sus mas hermosas melodías. Los tres grandes se encontraban cerca al trono. Elrecí se había convertido en una ciudad prospera para ese entonces. Todos sus habitantes estaban felices, y no había señal del mal en ningún rincón del universo.
Como siempre, Lucifel batía sus alas; derramando su luz por todo lugar, incluso en aquellos mas reconditos que se escondían bajo la sombra de las murallas de Elrecí. Por su parte, Satanael miraba la ciudad desde el trono, tenía un gusto particular por ser testigo de todo lo ocurrido, más no por actuar directamente. Y Miguel, en ese entonces junto a su hermano gemelo, Lucifel, disfrutaban de las más curiosas charlas.
Pero aquel día - ¡Oh aquel día! - Dios antes de entrar a su largo sueño, decidió crear a una criatura más imperfecta que los angeles, pero mucho más curiosa que éstos mismos. El hombre, tan contradictorio, tan imperfecto, tan lleno de posibilidades entretenía ahora los ojos del Creador. En el cielo, dos posiciones, aquellos que consideraban que el ser Supremo los había abandonado, y por otro lado los que empezaron a amar al hombre y lo consideraron su hermano. Los arcangeles, tan distantes, no podían hacer parte de dicho conflicto; lo cual perturbaba especialmente a Satanael y a Lucifel. Tantas vociferaciones en Elrecí, tantas voces sordas que se perdían en el eco de un Dios vascilante que se entretiene con su nueva creación, como un niño chiquito lo hace con un juguete nuevo. Sensaciones de Envidia en las más altas esferas.
Fueron estas palabras aereas, comentarios personales, los que al llegar a oídos del angel más pasivo terminaron por suscitar sentimientos de ira y rencor hacia su Creador, de tal forma que se transformó totalmente y la semilla de Urano brotó en él, pero al poco tiempo se pudrió. Lucifel, movido por la curiosidad descendió a la Tierra y de él no hablaremos de nuevo sino hasta después. Por otro lado, Miguel, tan inocente, el hijo prodigo de Dios, continuaba ahí, extrañando las conversaciones con su hermano, y consumido en la tristeza por tener que detener ahora a la legión que Satanael dirigía ahora.
La perversión había llegado a todos los rincones del cielo; desde los serafines y las virtudes, hasta los querubines y arcangeles eran presas del odio y los celos. Satanael no tardó en reunir a 200 angeles que apoyaban su causa, y con sus poderes enfrentó a la legión celeste que era dirigida por Miguel.
Los hombres no entendían lo que sucedía en el cielo, tantas lumbres, tanto rojo que teñía el cielo y que hacía brotar ríos de ira entre las nubes. Elrecí estaba en un punto critico, Dios estaba ya en su sueño, todo dependía de Miguel. Todos los angeles estaban involucrados en la gran batalla de alguna u otra manera, incluso Raziel, que mantenía registro de la guerra en su libro.
Muerte y desolación en el cielo. Satanael ha logrado llegar al trono, Miguel lo espera. Por dentro él se consume al pensar que tiene que enfrentarse a su hermano, pero sabe que es la única opción, nada más puede detenerlo. Despúes de una dura confrontación, de una lucha de iguales, Miguel derrama lagrimas sobre su hermano. La espada en alto, Satanael en el piso bajo sus pies. Raziel parte la tierra en dos, y se abre el gran abismo; los rebeldes diezmados, el viento cruge.
Una pausa silenciosa termina hiriendo aún más a Miguel, el odio en los ojos de Satanael no se ha ido. Las ventiscas soplan duramente en la boveda, los cielos se abren, el ultimo adiós entre Miguel y Satanael. Una dura caída espera a los rebeldes, ya han perdido su nombre y su luz. Miguel extraña a un hermano que desapareció, el antes Satanael se ha convertido en Satanás. Raziel cierra el abismo. Miguel se derrama en lagrimas. . .

02 junio 2008

Prima poethicae

Y entre tantos susurros, entre tantos ecos; me muevo yo hasta esta cumbre. . .Con el agua que quiere fluir, con el aire que quiere ser libre, con la tierra que quiere cobrar forma, con el fuego que quiere ser. . .Con las dudas de la realidad, con el extraño paradigma de la vida escribo mis primeras palabras públicas. Y pensandolo bien, ¿porque no escribir mas?